
Te apuesto a que cuando estás leyendo un buen libro, y llegas al momento donde la historia se complica, no dejas de leerlo porque las cosas se pusieron difíciles. Al contrario, la lectura se vuelve más interesante y tú continúas leyendo para ver cómo se solucionan las cosas.
¿Por qué lo contrario pasa en los matrimonios? Cuando enfrentamos problemas, lo primero que se nos viene a la mente es la palabra divorcio.
Es hora de cambiar esa visión del matrimonio; un mal capítulo no significa que todo el matrimonio sea malo. ¿Además te imaginas cómo sería la relación si todo fuera felicidad? Son los momentos tristes y desafiantes los que nos permiten apreciar lo hermoso de nuestro hogar.
Si te sirve de consuelo, los momentos más duros de mi matrimonio, me trajeron las más grandes enseñanzas.
Deja que el Gran Autor escriba tu historia de amor, disfruta cada capítulo, extrae enseñanzas de cada situación difícil (no ¿por qué a nosotros? sino ¿para qué?) y al final de tus días cuando puedas tomar la mano ya arrugada de tu pareja, no habrá más que satisfacción al ver que lograron terminar una historia. Una historia de amor que leerán los hijos, nietos, bisnietos, tataranietos… y que sin duda impactará sus vidas. Porque donde hay un matrimonio que se sostiene, hay esperanza para el mundo.
