
Desde pequeña he amado a Dios, pero si me hubieras visto peleando con mi esposo hace unos años, cuestionarías mi relación con Él. No me importaba pasar días enojada.
Cuando no daba un peso por mi matrimonio, empecé a leer libros sobre cómo manejar el enojo. Lo que leí me ayudó mucho (ten en cuenta estos tips). ¿Pero sabes quién cambió mi relación? El Espíritu Santo.
Cuando Él vive en ti, lo que Él produce en tu corazón es bueno. No hay explicación, pero Él habla tan fuerte al alma, que es como si tu mejor amigo te estuviera aconsejando. La cuestión es que Dios es un caballero, y por más que Él te aconseje, no puede forzarte a actuar de cierta manera. Y ahí lo entendí todo: cuando las peleas estaban destruyendo mi matrimonio, era porque yo ignoraba Su voz, y dejaba que ganara la voz de mi orgullo.
Ahora, cuando estoy enojada y siento que Dios habla a mi corazón, no necesito escucharlo dos veces. Corro y pido perdón. Dejo que Él gane y que pierda mi orgullo. Y te puedo asegurar que nunca había sido tan feliz.
Desde mi corazón deseo que Dios tome el control de tus emociones y de tu vida.
Te dejo con estas palabras que leí ayer, y te pregunto: ¿Qué más puede uno pedir?
“En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos.”
Gálatas 5:22
Te amo Espíritu Santo.
Tips para discutir con sabiduría:
— EMPIEZA CON “YO”, EN LUGAR DE “TÚ”
No es lo mismo decir: “Yo quiero que ahorremos más”, a decir: “Tú eres desordenado con el dinero”.
Siempre el propósito de una discusión debe ser solucionar un problema.
— SUAVIZA EL INICIO
El inicio de una discusión determina en un 96% cómo va a terminar.
Así que haz caso al rey Salomón:
“La respuesta amable calma el enojo; la respuesta grosera lo enciende más.”
Prov 15:1
— NO DISCUTAN EN PÚBLICO
Busca el lugar y el momento adecuado para la discusión.
Los problemas se hablan en privado, no en reuniones familiares y menos delante de los hijos.
— NO SE DUERMAN ENOJADOS, NI EN CAMAS SEPARADAS
Tener esta costumbre es como tener el acta de defunción de tu matrimonio.
Es mejor dejar ganar el amor al orgullo.
Si tienen rabia antes de dormir, toma el primer paso y pide perdón.
— ELIMINA LAS SIGUIENTES PALABRAS
“Tú siempre” y “Tú nunca”
(Aumentan la negatividad)
Divorcio
(Genera rechazo y hiere a la persona que amas)
— TIEMPO FUERA
No hables cuando estés enojado, para que luego no te tengas que arrepentir.
“No pequen al dejar que el enojo los controle”. Ef. 4:26
— NO VENTILES TUS PROBLEMAS A TU MAMÁ, AMIGOS O FACEBOOK
Cuando tus problemas de pareja salen de tu casa, tú te reconcilias con tu esposo y tus padres y amigos siguen teniéndole rencor.
— ORA MÁS, Y HABLA MENOS DEL PROBLEMA
Orar no solo cambia tus problemas en el matrimonio.
Te cambia a ti y eso lo es todo.
— SOSTÉN SU MANO Y RECUERDA QUE ESTÁN EN EL MISMO EQUIPO
¿De qué vale ganar una pelea si herimos a la persona que amamos?
