
Esta foto la tomamos este año, y la que sigue es de hace 11 años cuando Sebastián y yo éramos novios.
Definitivamente muchas cosas han cambiado, pero hay comportamientos que teníamos cuando éramos novios y que debimos haber conservado en el matrimonio, pero que por cuestiones de rutina, trabajo o estrés dejamos en el olvido. Hoy quiero compartirte 3 hábitos que he estoy practicando nuevamente y que han mejorado en gran manera mi relación:
1. Expresa tu admiración. Cuando estamos en una relación de noviazgo por lo general todo es “perfecto”, y constantemente expresamos palabras bonitas a nuestra pareja. Lo triste es que eso cambia cuando nos casamos y la crítica se vuelve un hábito muy corrosivo en la mayoría de relaciones. Te desafío a que empieces a expresar palabras de admiración a tu pareja, dile cuanto agradeces lo que hace por ti, admira su nuevo corte de pelo, sus logros o simplemente no dejes pasar un día sin decirle que la amas. Te aseguro, que esto tiene un impacto poderosísimo.
2. Pasa tiempo de calidad con tu pareja. Cuando éramos novios, yo acompañaba a Sebastián a todos sus partidos de fútbol, íbamos a jugar golf, etc… Pero después empecé a “sacarle el cuerpo” a la mayoría de invitaciones que me hacía. Grave error. Su lenguaje del amor principal es tiempo de calidad y yo no lo estaba satisfaciendo. Ahora trato de acompañarlo a las actividades que quiere compartir conmigo y lo mejor es que él también ha aprendido a satisfacerme, acompañándome en las actividades que a mí me gustan.
3. Cuida tu aspecto físico. No importa si estás en la casa todo el día, o si te da pereza sacar tiempo para organizarte. Para la mayoría de los hombres la atracción física es una necesidad emocional y nada mejor que ver a su esposa como esa mujer radiante de la que se enamoraron. No nos mintamos, ¿en el noviazgo quien no invierte tiempo y esfuerzo en verse bien? Además si quitáramos la relación de pareja, el cuidar el aspecto físico mejora nuestra autoestima y aumenta la seguridad.
Espero que estos tips te hayan servido.
