
Para contextualizar este post quiero contarte una historia: mis padres eran muy jóvenes e inmaduros cuando se casaron. Cuando yo nací, tenían apenas 21 años y su matrimonio se fue a pique. Mi mamá no se separó porque irse implicaba llegar a casa de mis abuelos conmigo, en medio de una situación económica bastante difícil. Así que ella decidió continuar con mi papá y tratar de superar los momentos críticos.
Hoy, 34 años más tarde, agradezco profundamente el hecho de que permanecieran juntos y trabajaran en construir una relación exitosa. Puedo dar fe de que es posible recuperar un matrimonio y hacer de tu pareja tu mejor amigo. También he visto de primera plana cada uno de los beneficios que te menciono en este post. Mis padres son felices, tienen una buena economía, son saludables física y mentalmente, y sus niveles de estrés son muy bajos.
Pero OJO, cuando hablo de estos beneficios comprobados, me refiero a un matrimonio donde hay una alta dosis de amor, compromiso y perdón constante. No a los matrimonios que se “toleran” toda la vida y que viven como dos extraños en la misma casa. El status quo no sirve en los matrimonios. Por eso necesitamos salir de nuestra zona de confort y dar el 100-100 en esta relación.
Lo que sí te puedo asegurar es que no importa cómo está tu matrimonio en este momento, sino a dónde llegará. 👵🏼❤️👴🏼 Tener un matrimonio feliz es posible, y tal vez seas tú quien deba tomar la iniciativa de apostarle a una vida plena en pareja. Puede ser difícil al principio, pero te aseguro que valdrá la pena.
Un matrimonio feliz trae consigo beneficios comprobados:
– Las parejas casadas viven más años.
– Tienen mayor estabilidad económica.
– Son más felices.
– Tienen mayor salud física y mental.
– Tienen más bajos niveles de estrés y ansiedad.
