El trabajo más importante

Ningún éxito profesional justifica el fracaso de la familia.

Admiro a los soñadores y a las personas que logran cosas grandes en la vida, pero que no pierden a la familia en el proceso.
 
¿De qué sirve ser exitoso en el trabajo si cuando llego a casa estoy tan estresado que no puedo sostener una conversación amigable con mi cónyuge? ¿De qué sirve tener millones en la cuenta si el banco emocional de mis hijos está en cero?
 
Nuestra casa debe ser nuestra prioridad. Porque lo quieras o no, en tu hogar se gestarán no solo tus hijos, sino miles de generaciones que serán impactadas por tu ejemplo.
Tu legado. Eso perdurará por la eternidad. Y ese legado es el resultado de que no pienses solo en tu bienestar, de que cada día te deshagas del egoísmo, de ponerle el corazón a tu matrimonio, de dedicarle tiempo especial a tus hijos y de que tu vida sea la Biblia que ellos lean y quieran imitar.

Cuando alguien está agonizando, te aseguro que nunca dirá palabras como: ¿Por qué no trabajé más? Me hubiera gustado dejar más plata en el banco…

A muchas cosas que no le damos valor en este momento, son las que realmente van a importar a los ojos de la eternidad. 

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