
De mis años de celos enfermizos, te puedo decir algo: el día que te veas mendigando amor o aceptando lo inaceptable para retener a tu pareja, haz un alto.
Mientras más quieras controlar a alguien o aferrarte a él, más se va a querer alejar.
Tú felicidad no depende de su amor. El amor que Dios tiene por ti es suficiente para sentirte completo. Solo hasta que lo entiendas, podrás amar saludablemente.
El matrimonio es un viaje ligero y libre. No pretendas adueñarte del corazón del otro. Gánatelo cada día.
