9 cosas que aprendí del matrimonio de mis padres

Mañana es el aniversario número 34 de mis padres. Quisiera decir que llevan tanto tiempo juntos porque son la pareja perfecta, pero no es así. Se casaron a los 21 años, totalmente inmaduros y sin conocimiento del matrimonio. Han vivido todo tipo de crisis, han pasado por escasez económica, han tenido razones de peso para divorciarse, pero han decidido continuar. Y eso más que un regalo para ellos, es un regalo para mí, mi hermana y nuestras generaciones.

Porque en un mundo donde hasta el matrimonio es desechable, ellos me han enseñado el valor de perseverar, de crecer, de madurar, de no vivir amargándose por bobadas.

Les agradezco porque de su boca NUNCA he escuchado las palabras “odio a tal persona”, porque me inspiran a amar a quien no se lo merece. Porque cuando estoy en su casa siento la presencia de Dios. Porque han amado a mi esposo como un hijo y me han llevado a perdonarlo cuando no se lo merecía.

“Gracias papás por ser la representación de lo que es el amor”.


Frases aprendidas de su ejemplo:

— El amor vale más que el orgullo
Cuando mis papás tienen discusiones, no siempre se dicen cosas hermosas. A veces se ofenden y se enojan, pero antes de que se acabe el día, uno de los dos da el primer paso para pedir perdón.

— Juntos es más fácil progresar
No importa cuánto se gana, sino cómo se administra. Gastar menos de lo que se gana, pagar a tiempo las deudas y unir las finanzas con un propósito en común, es la clave para cumplir sueños.

— Servir con amor y sin queja
Mi mamá no tiene las mejores recetas, pero mi papá le agradece cada comida como si fuera hecha por un chef, porque todo sabe mejor cuando es hecho con amor.
Como dice Proverbios: “Es mejor comer pan duro donde reina la paz, que vivir en una casa llena de banquetes donde hay peleas.”

— El divorcio no es una opción
En las discusiones no hay lugar para la palabra divorcio. El matrimonio no es un contrato que se rompe cuando hay problemas. Es un pacto que se vuelve más fuerte “a pesar de”.

— Trata a la familia de tu esposo como si fuera tu familia
Mis padres han tratado con honra a sus suegros, como lo hacen con sus padres. Ellos han decidido enfocarse solo en lo bueno de la familia de cada uno. Eso trae una satisfacción enorme al matrimonio.

— Los trabajos de la casa no están reservados sólo para la esposa
Si vas a mi casa, verás a mi papá lavando baños y organizando, porque él ha entendido que la casa y sus tareas son de los dos.

— No hay lugar para la amargura
Ver pasar por alto detalles “malucos” de su relación y no aferrarse a cosas del pasado, ha sido una de las más grandes enseñanzas para mí.
La amargura no encaja en un matrimonio feliz.
Ellos viven como si cada día fuera una hoja en blanco para comenzar de nuevo.

— No sólo cuides tu corazón, cuida tu aspecto físico
Hacer ejercicio, comer bien y mantenerte linda, es una demostración de amor no solo para ti, sino también para tu pareja.

— Dios es el centro de la relación
Acercarse a Dios marcó un antes y después en el matrimonio de mis padres. Cuando mi papá empezó a leer la Biblia, fue como si se le despertara un nuevo amor por mi mamá.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio