
Mi hermana es 6 años menor que yo, y durante años fui su consejera amorosa. En resumidas cuentas, le enseñé a ser una “mujer difícil”.
La semana pasada terminé de leer uno de mis libros favoritos: El amor debe ser firme. Y dije: “WOW”, muchas de las cosas que yo le enseñaba a mi hermana estaban al final del libro en una sección dedicada a los solteros.
Amo estos consejos porque se basan en mantener un toque importante de dignidad personal y un sentido de aprecio por uno mismo, a través de toda la relación romántica.
Algo así como “amar con postura”.
Ninguna mujer quiere casarse con un hombre que le ruega que lo ame y ningún hombre quiere casarse con una mujer que invade su territorio.
Así que debes amar de tal manera que el otro se sienta libre. No mendigues amor, y cuando entregues tu corazón elige sabiamente.
Sé que la sociedad ejerce una presión grande sobre los solteros y déjame decirte que ese es un grave error. Porque en el afán de complacer a las personas o de tener con quien pasar el rato, muchos se casan con la persona equivocada.
Mi hermana tiene 26 años y viaja, ahorra, tiene una gran relación con Dios y es completamente feliz. Muchos han querido entrar en su vida, pero ella tiene expectativas muy altas de con quién quiere compartir su futuro y eso me encanta, porque en su momento llegará un hombre maravilloso a su vida.
Creo que lo mismo te pasará a ti.
Y si quieres una brújula clara para vivir tu soltería con firmeza, aquí van estos 8 consejos que vale oro recordar:
- No permitas que la relación avance demasiado rápido en su comienzo.
Avanza un paso a la vez. - No converses con mucho detalle sobre tus propios defectos personales cuando la relación es nueva.
Sin importar cuán cariñoso pueda ser tu amigo o amiga, y cuánto te acepte, cualquier revelación de un pobre concepto de sí mismo, o de alguna debilidad vergonzosa, puede ser fatal cuando se presenten los altibajos en la relación. Y se presentarán. - No reveles demasiado rápido tu deseo de casarte, o que piensas que has encontrado a la persona ideal.
Si la otra persona no ha llegado a la misma conclusión, todo lo que conseguirás es atemorizarla. - De suma importancia.
Las relaciones están constantemente siendo sometidas a prueba por parte de las personas cautelosas, mediante un procedimiento, que corrientemente incluye retirarse un poco de la otra persona para ver qué ocurre.
Dejar de llamar dos semanas es una manera.
En este caso, la pregunta que se está haciendo es:
¿Cuán libre soy para dejarte si quisiera hacerlo?
Es increíblemente importante en estas ocasiones aparecer con calma, con seguridad e igualmente independiente. No te aferres a la otra persona ni le supliques misericordia. - No esperes que alguien sea capaz de satisfacer todas tus necesidades emocionales.
Mantén intereses y actividades fuera de la relación romántica, incluso después del matrimonio. - Ten cuidado al defender la línea de respeto durante la relación del enamoramiento y noviazgo.
Hay numerosas ventajas psicológicas y personales para el ejercicio del dominio propio y de la disciplina.
Ambos sexos deben recordar cómo usar una palabra muy antigua: ¡NO! - Cuidado con la ceguera ante señales obvias que te dicen que tu posible cónyuge
es básicamente desleal, lleno de odio, sin ningún compromiso espiritual, adicto a las drogas o al alcohol y dado al egoísmo. Créeme.
Un mal matrimonio es mucho peor que la más aguda soledad por la soltería. - Tómate tiempo para verificar con la otra persona lo que das por sentado,
antes de comprometerte en matrimonio.
Muchos se lanzan al matrimonio sin tener idea de las principales diferencias en expectativas entre los dos.
Por ejemplo:
¿Quieren tener hijos? ¿Dónde van a vivir? ¿Cuál es su propósito de vida?
Si las diferencias son suficientemente significativas, es hasta posible que el matrimonio jamás deba ocurrir.
