
Hace más de 8 años me diagnosticaron hipertensión. En una visita al médico me dijeron que era un «infarto andante». ¿Por qué apenas hace un mes decidí tomar la medicina que me ayuda a regular mi presión arterial?
Hoy pienso en cuántos matrimonios hay a punto de morir porque están adormecidos o negando la realidad como yo. Sé que para muchos no es tan simple como una pastilla, pero también sé que no importa la condición en que una relación esté. Cuando al menos uno de los dos está determinado a trabajar por su matrimonio, cosas maravillosas suceden.
Creo en los milagros. Tal vez algún día pueda dejar de tomar pastillas porque estoy sana, pero seguiré haciendo ejercicio y alimentándome bien por mi salud, y si tengo que seguir tomando medicina, lo haré, porque hay cosas que tal vez nunca podré cambiar, pero aprendo a aceptarlas, a celebrarlas y a vivir con ellas.
Lo mismo pasa en el matrimonio, mientras estés casado deberás vivir cada día con la intención de amar (aún cuando no tengas ganas) pero recuerda que no es tu tarea cambiar a tu pareja, esa es obra del Espíritu Santo.
Entiende que probablemente habrá defectos y rasgos de carácter que permanecerán y debes aprender a abrazarlos y aprender a vivir con ellos. Al fin de cuentas eso es el amor.
Y para cerrar, aquí van 9 señales de una relación saludable que vale la pena cuidar:
- Creemos lo mejor el uno del otro.
Le otorgo el beneficio de la duda a mi pareja.
Me niego a completar lo que ignoro con suposiciones negativas. - Protegemos nuestro corazón
…de adicción al trabajo, malas amistades e influencias que nos alejen el uno del otro. - Transformamos nuestras quejas en oración.
Vemos los defectos del otro como oportunidades para pedirle a Dios por su corazón y su actitud. - Soy el mayor admirador de mi cónyuge.
Disfruto y celebro sus logros como si fueran míos. - Somos personas difíciles de ofender.
Somos perdonadores en lugar de recolectores de heridas.
Nos acurrucamos mucho y peleamos poco. - Nos sentimos seguros y plenos en la misma casa.
Nuestro hogar es un refugio emocional, no un campo de batalla. - Vivimos un amor abnegado, incondicional e imparable.
Un amor que se apoya en la decisión y el compromiso.
NO EN LOS SENTIMIENTOS. - Tomamos responsabilidad por nuestras acciones, comunicamos claramente los límites y los respetamos:
- Nunca mencionaremos la palabra divorcio
- No pelearemos en público
- No traeremos a colación temas del pasado
- Nunca tocaremos al otro para hacerle daño
- No dormiremos enojados
- Encontramos nuestra satisfacción en Dios.
Somos libres para amar sin exigencias, ni expectativas, porque nuestro corazón está completo.
Somos felices porque nos unimos para compartir nuestra felicidad, no para hacernos felices el uno al otro.
