
Hace días mi hijo quería ir a cine a ver la película Godzilla y Kong.
Vimos en el sitio web del teatro que la edad recomendada para la película es mayores de 7 años.
Le dije que, aunque él tenía 6 años, podía entrar al cine. Me miró asombrado y me dijo:
—“¿Mamá, eso no es mentir? ¿Qué pensaría Jesús de esto?”
Esas palabras me impactaron tanto.
Qué diferentes serían nuestros matrimonios si antes de hacer algo nos hiciéramos la pregunta:
“¿Qué pensaría Jesús de esto?”
—“¿Qué pensaría Jesús si borro este mensaje antes de que mi esposa lo vea?”
—“¿Qué pensaría Jesús si digo que voy a casa de mis padres y me voy para otro lado?”
—“¿Qué pensaría Jesús si me gasto parte del dinero que hemos ahorrado para la casa?”
En mis propias fuerzas he cometido tantos errores, que a partir de hoy quiero levantarme con un único pensamiento en mi mente: este día voy a hacer sonreír a Jesús.
Voy a darle una gran sonrisa al que se cruce en mi camino, voy a disculparme cuando me equivoque, voy a vivir como si todo lo que hiciera estuviera siendo grabado.
Voy a ser paciente. Voy a respetar y a valorar a mi pareja, porque cuando la amo le estoy predicando a mis hijos.
Cuando vivimos con la eternidad en mente la vida cambia.
Cuando antes de agradar a la persona que tenemos al lado, buscamos agradar a Aquel que nos la entregó, el matrimonio llega a otro nivel de compromiso.
Qué fortuna dormir tranquilo sabiendo que hoy hiciste lo correcto.
Hacer sentir paz a tu pareja es la mejor forma de demostrar amor.
Y si quieres mantener tu relación en luz, aquí van 9 recordatorios que pueden ayudarte a vivir un matrimonio transparente, fuerte y lleno de integridad:
- Tengan demostraciones de amor diarias.
La mayoría de los terapeutas sostienen que el objetivo de las relaciones extramatrimoniales no es el sexo, sino la búsqueda de amistad, apoyo, comprensión, respeto, atención y cariño:
es decir, todo aquello que el matrimonio debería ofrecer. - Cuando cometas un error habla de él con humildad.
Di palabras como:
— “Siento haberme desesperado y haberte hablado fuerte.”
— “Te mentí para que no te enojaras. No volverá a pasar.” - Cierra las puertas.
Si cada vez que estás en Facebook le hablas a alguien para coquetear, lamento decirte que lo mejor es eliminar esa red social antes de verte envuelto en una relación.
Es más fácil evitar la infidelidad si no te expones a aquello que te hace caer.
Aplica para otras áreas: Si estás a dieta, no acompañes a tus amigos a Burger King. - Determina ser obediente.
La infidelidad más que romper un mandamiento, es romper el corazón de Dios.
Cuando Él nos advierte acerca de los peligros del adulterio, lo hace porque nos ama.
Como un padre que no quiere que su hijo fume para evitarle un cáncer.
El éxito en la vida es acostarte en una almohada con la conciencia limpia. - La culpa no es del tercero. Nadie se mete si no lo dejan entrar.
Quien tiene la determinación de respetar a su cónyuge, sabrá rechazar otra oferta.
Si alguien te habla o te busca con mala intención, bloquéalo.
Si dejas entrar otra persona a tu vida, tú eres el culpable. - Cuidado con la infidelidad emocional.
En muchos casos, quienes se involucran en la infidelidad emocional a menudo no se dan cuenta de que están haciendo algo mal hasta que es muy tarde.
Todo empieza con un almuerzo y muchas horas de conversación.
Por más noble o bien intencionado que seas, no le des acceso a tu corazón a quien no pertenece a él. - Los matrimonios saludables no involucran el coqueteo con otras personas.
Antes de dar un «Me Gusta» a otras personas en Instagram,
pregúntate cuándo fue la última vez que le dijiste a tu pareja: “Me gustas”.
Es ella la que necesita tu admiración.
Pregúntense: “¿Qué te incomoda?” a la hora de usar redes. - Tu integridad se revela en la lealtad que le tienes a tu pareja cuando no está presente.
Eres lo que haces cuando nadie te ve.
Podría darte miles de tips, pero la integridad, producto de pasar tiempo a diario con Dios, es clave para cuidar el corazón de tu pareja.
En China, cerca, lejos, en las redes o fuera de ellas.
Sentirse protegido, respetado y priorizado por tu pareja no es un lujo, es una necesidad.
