No es suficiente con estar casados por el bien de los hijos

Debo confesar que en los momentos difíciles de mi matrimonio, mi hijo fue una de las razones por las que no me divorcié. No quería compartirlo cada fin de semana. Lo que sí sabía era que las cosas no podían seguir igual. ¿De que vale una casa llena con personas, pero vacía de amor? Y ese día decidí dar lo mejor de mí para regalarle a mi hijo unos padres felices.

Aunque solo tiene dos años, cuando ve que nos abrazamos, corre a unirse a nuestro abrazo. Solo ver su cara de plenitud es mi mayor recompensa.

Quedarse con la pareja por los hijos es inteligente si existe una relación sana, sin abusos, sin maltrato, llena de amor y respeto.
Está comprobado que los niños que crecen en casas conflictivas, tienen más altos niveles de estrés y depresión.

No te preocupes tanto por los regalos o la universidad de tus hijos, dale prioridad a la calidad de relación que tienes con tu esposo/a; si algo le da seguridad a tus hijos es un hogar de paz. 

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