Cuando hay amor en un matrimonio, hay felicidad en la casa

Cuando veas a alguien violento en las calles o a un ladrón, no pienses en él cómo la persona que ahora es. Míralo como un niño que tal vez se tuvo criar con una mamá soltera porque su papá se fue tras otra mujer. Como un niño que fue abusado por algún familiar porque mamá tenía que salir a trabajar para rebuscarse la vida. Míralo como alguien que durmió con hambre y trató de sobrevivir en las calles. Cómo alguien que vivió maltrato en el hogar y creció pensando que eso era normal y aceptable. Porque esa es la realidad que vive mi país.

Una sociedad donde vale más el placer personal que el sacrificio, y cualquiera se olvida de sus hijos como si fueran una pertenencia más.

No busquemos culpables de corrupción en el gobierno si en casa no les enseñamos a nuestros hijos a ser íntegros, a devolver el lápiz que se encontraron en el salón, si seguimos creyendo que “el vivo vive del bobo”.
Porque la realidad es que todo lo que estamos viviendo, es la cosecha de lo que hemos sembrado desde casa.

De nada sirve ser un país religioso si tenemos a Dios en nuestras palabras, pero no lo tenemos en nuestros hechos, de nada sirve tener una Biblia abierta en la sala, si no la practicamos todos los días con las personas que Dios nos entregó. El amor es sacrificio, es entrega, es elegir a mi pareja una y otra vez, es darle un lugar seguro a mis hijos, es perdonar y dejar de pelear por tonterías, es trabajar honestamente y luchar por los sueños.

Un país íntegro nace del corazón de Dios y se crea desde casa.
Ese es mi sueño para Colombia ♥️🇨🇴.

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