
¿Te has puesto a pensar en cuántos arrepentimientos hay detrás de una firma de divorcio?
Hay causas que lo ameritan, pero dejándolas a un lado, piensa en cuántos matrimonios se acaban porque “mi pareja tiene unos kilos de más” o “no es tan detallista como cuando éramos novios”.
Creo que no nos debemos conformar con un matrimonio a medias, pero también creo que tener expectativas muy altas nos va a llevar a la decepción. Porque el matrimonio viene a veces con problemas financieros, discusiones por la crianza de los hijos, cansancio de un día estresante y una casa hecha un desastre porque nadie la quiere organizar…
Y eso no quiere decir que tengamos la “peor pareja del mundo”.
Hace un tiempo leí un consejo para tener más empatía. Decía que en medio de una situación embarazosa imagináramos a la otra persona como un niño pequeño y vulnerable.
Qué bonito ver a nuestra pareja como un niño que, a pesar de que tenga kilos de más, olvide el aniversario o hable más de la cuenta, es digno de mi amor por siempre.
Permanecer en un matrimonio requiere tener un corazón fuera de lo común.
Requiere integridad y compromiso “a pesar de”.
Nosotros no renunciamos al trabajo cada vez que tenemos crisis. Es más, son los errores los que más aprendizajes nos dan.
Lo mismo pasa en el matrimonio.
Abraza los procesos. Si cuando compras un rompecabezas puedes confiar en que las piezas están completas, entonces ¿por qué no confiar que Dios ha puesto cada pieza de tu matrimonio por una razón?
Aun aquello que no tiene sentido para ti hace parte de la obra maestra que algún día será completada.
Y si estás pasando por un momento difícil, estas 15 lecciones pueden ayudarte a ver tu matrimonio desde una nueva perspectiva:
- Muchas crisis de pareja son crisis personales. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente de tu matrimonio.
- Enmarquen cada problema con estas palabras:
“Dentro de cinco años, ¿nos importará esto?” - El césped del vecino no siempre es el más verde.
Creemos que los matrimonios son como Instagram los vende. No tienes idea de sus luchas.
La realidad es que TODOS experimentaremos decepción o cansancio en algún momento. - Acostúmbrate a ropa en el piso, risas escandalosas, silencios aburridos, llantos… eso es el matrimonio y no deja de ser hermoso por eso.
- Cuando algo sale mal en tu matrimonio, puedes sentir que todo en tu vida va mal. Trata de enfocarte y pensar en lo bueno que sí tienes.
- Todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos… Pero no te preocupes; Dios nunca parpadea.
- Tus errores no definen tu carácter.
Es lo que eliges hacer después de haber cometido el error lo que hace la diferencia. - La oración es el lugar donde las cargas cambian de hombro.
- Nunca confundas un gran matrimonio con uno perfecto.
Un gran matrimonio se logra mediante el esfuerzo diario, el amor y la inversión de tiempo.
Un matrimonio perfecto no existe porque implica la unión de dos personas imperfectas. - Lo que cuenta para hacer un matrimonio feliz no es tanto cuán compatible eres, sino cómo lidias con la incompatibilidad.
- En nuestro matrimonio, tendemos a querer resultados instantáneos.
¡Queremos ver cambios a más tardar, ahora!
Sin embargo, contrariamente a nuestros deseos, los cambios positivos que hemos visto se han producido con lentitud. Muchos todavía están en proceso.
“Por perseverancia el caracol llegó al arca.” — Charles Spurgeon - Nada en la vida es fácil, en especial las cosas que valen la pena.
Nadie llega al matrimonio sabiéndolo todo, y es a través de los problemas que vas a aprender. - La depresión es exceso de pasado, la ansiedad es exceso de futuro.
El presente es lo que importa.
El 90% de las cosas que nos preocupan nunca van a suceder. - ¿Por qué crees que el porcentaje de divorcio de un segundo matrimonio es de un 60% y el de un tercer matrimonio es de un 73%?
Porque no solo se trata de encontrar una persona correcta, sino de ser la persona correcta. - Si viviéramos en un mundo gobernado por los deseos de los niños, no habría divorcios.
